1Cómo funciona y cuánto se paga en 2026
En los planes con copago, la cuota mensual es más baja pero abonás un monto por uso: en 2026, las consultas médicas tienen copagos típicos de $4.000 a $15.000 según empresa y especialidad, los estudios simples montos similares, y las prácticas complejas valores mayores. Las urgencias, la internación, la oncología y el plan materno infantil no llevan copago por ley en ningún plan: el copago aplica a la atención ambulatoria programada.
2La cuenta que tenés que hacer
La diferencia de cuota entre un plan con copago y su equivalente sin copago ronda el 15-30%. Ejemplo con Swiss Medical (julio 2026): el S2 con copagos tiene un nivel de precio notablemente más bajo que el SMG20 sin copagos. Para que el plan sin copago se justifique económicamente, tendrías que hacer más de 8-10 consultas o prácticas por mes, todos los meses. La mayoría de las personas sanas no llega ni cerca.
3Para quién conviene cada modalidad
Copago conviene si sos joven y sano, usás el sistema esporádicamente y tenés disciplina para no postergar consultas por el costo marginal. Sin copago conviene si tenés una condición crónica con controles frecuentes, hijos chicos (la pediatría multiplica las visitas), tratamiento psicológico semanal o simplemente si el copago te hace dudar antes de consultar: la peor economía es la del estudio que no te hiciste. Familias numerosas casi siempre amortizan el plan sin copago.
4Los copagos ocultos que hay que preguntar
No todos los copagos son iguales dentro del mismo plan: salud mental puede tener copago distinto al clínico, kinesiología suele cobrarse por sesión, y la guardia puede tener un copago disuasivo para consultas no urgentes. Pedí el cuadro completo de copagos por prestación antes de contratar (las empresas lo tienen publicado, como los cuadros de copagos de CEMIC) y calculá con tu patrón de uso real del último año, no con el uso que imaginás.
En resumen
El copago no es un plan "peor": es un seguro con deducible, y para el usuario ocasional es matemáticamente superior. La decisión correcta sale de tu historial real: contá tus consultas del último año, multiplicá por el copago y comparalo con la diferencia anual de cuota. Con números en la mano, la elección es obvia en casi todos los casos.